Hiperactividad

By Marel Alemany
Abrí el word y tres horas después escribí estás frases.
Sufro de una hiperactividad crónica. Incluso mientras escribo este párrafo lo dejo a la mitad para atender un mail que dejé a medias, una llamada de teléfono que tengo que hacer desde hace horas pero que no termino de marcar, bajar un audio de un videoclip que estoy dirigiendo (perdonen, ya bajó y el Itunes me cerró el programa, estoy trabajando ahora en el documento recuperado), en fin que no puedo hacer una sola cosa a la vez y a veces eso es frustrante. Creo que cada vez me cuesta más tener pareja por la misma razón. No me mal interpreten, no es porque no sea capaz de estar con una sola mujer al mismo tiempo (aunque eso también me lo he planteado), sino porque ya he desarrollado ese otro yo que me exige y me encara cuando pierdo demasiado tiempo haciendo diez mil cosas que en realidad no debí estar haciendo y dejo para después diez mil más que debí haber concluido en un santiamén, entonces me planteo lo difícil que sería convivir con alguien que me exija lo mismo y que además multiplique por dos mi síndrome de atención. Estoy en España, pero estoy en Santo Domingo y Argentina, en una conversación que no se cierra nunca entre la organización de un concierto y la rabia que me da que se intenten pisotear mis derechos con una nueva e ineficiente constitución. Entre hacer el amor y pensar en mi futuro. Entre terminar este texto y no terminarlo nunca. Creo que escribo, porque de alguna manera después que están escritos los textos parecen ordenados y completos. No se nota en ellos las inseguridades, ni las cavilaciones y mucho menos las distracciones que atentaron contra su culminación. Igual todavía no me decido si tengo que aceptar mi hiperactividad como un defecto o como un don, o simplemente tengo que aceptarla. Mientras tanto les resumo la lista de cosas que finalmente terminaron pasando mientras escribía esto entre las 12 y las 17 horas de España:

Abrí el programa; me distraje enviando un mail a una compañía que representa artistas aquí en España; Me bañe; Olvidé por completo que había abierto el programa para escribir otro texto; Regresé al ordenador; Respondí unos cuantos mails más (acabo de recordar que tengo que escribirle a una amiga que me escribió desde brasil hace unos días); Cociné Pechuga de pollo con Curry y Miel y una ensalada; Vi el telediario mientras comía; Fregué; Saqué la ropa de la lavadora y la tendí; Omití que me había cambiado, así que en algún momento entre cocinar y comer dejé de estar desnudo; luego me senté en el ordenador, respondí un mail del trabajo; Me acordé que estuve a punto de escribir algo y empecé a escribir esto; me acordé que tenía que llamar a una persona en relación a un bar donde pensamos tocar; escribí otro mail; luego otras frase del texto; me dejaron un mensaje en Facebook; actualicé mi estado; Respondí a algunas preguntas que me hacían simultáneamente dos amigas por el Gmail chat, una me plantea un problema por resolver, la otra me hizo acordar que tenía que terminar de leer un mail que me envió; lo leí y empecé a responder; decidí terminar este texto antes, no lo hice, porque me escribieron nuevamente del trabajo; termine de responder el mail y volví a este texto, donde me encuentro ahora ignorando por completo los mensajes que veo me están llegando en relación a los diferentes mails que he ido respondiendo; creo que voy a parar, algún día terminaré.
 

Tu bañera con luces de tungsteno

By Marel Alemany
Me gustaría ver las fotos de tu bañera con luces de tungsteno. Y delirar imaginándome tus piernas mojadas bañadas de agua y flujo. Que no me enseñes nada y que sea bien casual, nada explícito... y que tu arte sea íntimo como mi fantasía. Que pase años sin conocerte hasta que un día descubra cual es tu nombre pero no tu apellido. Que lleguen otras fotos: un ademán quizás a contraluz, desnuda; Un autorretrato de tu sonrisa en close up; Un bodegón de tu cama sin hacer por la mañana. Con ese alimento podría pasar mis días al borde de la inanición. Feliz como un adicto con derecho a drogarse siempre que le plazca. Serías mi puerta, mi redención. Sería la relación perfecta incluso sin poder tocarte. Un día, empezarían las peleas porque decidas ignorarme por semanas o me mandes la foto de un extraño sentado en la silla donde admire tu espalda. Te añoraría sintiendo el calor de mi mejilla pegada a la pantalla y mi corazón decidiría alejarse de tu enfermiza influencia. Un día ya no publicarías más fotos o serían todas iguales o me enteraría que tu apellido es un vulgar Pérez o González. Entonces me perdería en una realidad insoportable y sería consciente de que tus rodillas están un poco oscuras y tus pezones son demasiado grandes o demasiado pequeños. Y moriría, algún día, y en mi cabeza se pudriría un trozo de mi cerebro con tu nombre.
 

Media cabeza

By Marel Alemany
Un día sin ti hay que entenderlo, racionalizarlo, después
de todo no deja de ser un día normal, un día en el que tu
estás allá y yo estoy aquí, en el que los dos somos
felices con nuestras vidas y nuestra media cabeza. Por
muy extraño que parezca, por muy raro que nos miren en la
calle, yo estoy orgulloso de andar con media cabeza puesta
sobre mis hombros y la otra en Madrid. Los Amet me miran en
la calle y se preguntan si hay una ley que me permita
manejar así. Como no lo entienden no hacen nada. Es
complicado comer sin que se me salga la comida por la otra
mitad de la boca, pero como el amor me alimenta no me
preocupa. A veces el raciocinio me falla, por esto de que
solo tengo medio cerebro y entonces el corazón se ensancha,
se apodera del cuerpo y se siente poderoso. Imáginate, él
siempre tuvo que estar subordinado a las órdenes que le
llegaban de allá arriba. Pero ahora como que le perdió
respeto a la mitad de ese miembro que muchos juraron no
podía dividirse. Entonces corazón irracional al fin, en
vez de sangre empieza a mandarme sentimientos por las venas.
Por ellas circulan los te quiero, los te extraño, los
quiero besarte inmediatamente, los recuerdo tu calor, y de
repente el cuerpo ya no se nutre de proteinas y vitaminas,
sino de amor. Un cuerpo lleno de amor y con media cabeza.
Que peligro. No sé si las autoridades permitirán que esto
suceda mucho más tiempo. Mientras Franklin Almeida saca una
nueva ley que lo impida, yo te voy a decir que un día sin
ti es una porquería y que te quiero!!
 

Como una daga!

By Marel Alemany
Me enamoro de ti en el silencio.
Cuando todos mis pensamientos sobre el amor han desaparecido y se han ido a la cama,
escucho tus palabras como un eco y tus historias rompen la barrera del tiempo,
barriendo el polvo que contamina mi alma.
Tu eres el sonido en la distancia, la memoria de la belleza y la redención.
Aún si hoy ignoras lo que habita en mi mente, aún si queda para siempre callado,
ahí estarás tu siempre, la verdad más sincera,
la que no quiere ser, ni la que espera,
la que es, simplemente y escribe sobre mi historia su paso clavando de esperanza su ser en mi, como una daga.
 

The photographer was a chemist

By Marel Alemany
The photographer was a chemist.
I was 16 and still a virgin.
Life was simple, black and white,
and no room was big enough.
Small enough.

I have grown.
With one perpetual truth,
my thoughts make a really good movie but my life is just plain reality.
I’ve lived. I’ve left behind.
I keep making up theories that define the laws of my life, and I’m a lousy judge.
I keep letting myself walk free, feeling guilty.
Every time more immune to those contagious feelings of happiness and love.
And life goes on like this text, and you wonder if you should stop writing.

If only we could live again.
It would be like writing a different story, and then going back to fix the commas and the syntax problems.
The photographer would have gone digital and I would have lost my virginity but my heart would be intact.
Every time.
Eager to be broken again, and maybe one day, not broken,
just satisfied.
 

Zombie Sex

By Marel Alemany
Voy a desnudarte con una arma de honestidad letal,
sin importar tu edad, diciendo la verdad.
Me van a condenar por no saber controlar mi lujuria,
por desearte en la mañana y en la noche,
en la cocina y en la parte de atrás del carro.
Mi foto saldrá en primera plana en todos los periódicos:
“Pervertido pierde la cabeza por un angel”.
Y preso acariciaré el mal empañetado de mi celda,
como si fuera un lienzo de tu piel desnuda.
Te imaginaré pidiendo clemencia arrepentida
de haberme provocado con tu extrema dulzura.
Te imaginaré sentada en mi tumba llorando.
Y yo muerto empapado de lágrimas.
Y yo muerto sonriendo,
en éxtasis de orgasmos postmortem.
Y zombi me meteré en tu cama
sin la prisa de una vida con sentido,
ni el temor de no ser suficiente,
de no poder superar mis fantasías.
Y será el sexo más puro que haya podido darte,
y seremos felices como acaban los cuentos
y moriré de nuevo y tu seguirás siendo mi condena.
 

Identidad

By Marel Alemany
Un policía me para y me pregunta por papeles.
Un hombre delgado me saluda desde la otra acera.
Es mucho más joven y parece reconocerme bien.
Yo me miro en el reflejo de mi carro y no me saludo.

El policía se confunde porque mi foto no se parece a mi
Yo le sugiero que le pregunte al joven que saluda efusivamente y éste le miente.
Dice que soy quien soy pero no me define.
Me dice que le cante la estrofa de una canción que ni siquiera es mía.

Yo pongo le pongo un CD pero él se hace el difícil
Mi identidad a cambio de mi vergüenza
El policía insiste que si soy yo "el del radio" le encaja mucho menos
En plena 27, yo cantando Ojala en busca de testigos.

Ahí quedó todo bien, como un mal entendido
El hombre saludando ahora en mi acera se iba satisfecho
El policía con dos CDs firmados, uno para la mujer, otro para la querida;
y yo pensando si en realidad soy yo quien digo ser,
si tiene algún significado o debo dejar siempre que los otros me lo digan.